“¿Los peces sufren al ser clavados?”… mejor, pescá conciencia

FUENTE: The New York Times (para Revista Viva, diario Clarín) – Traducción: Cristina Sardoy – VIA: El Sitio del Dorado

 

Aunque no lo parezca, los peces sufren mucho cuando son pescados con anzuelo. Así lo determinan estudios de una prestigiosa sociedad científica británica. Esto contradice el saber popular de los pescadores deportivos que sostienen exactamente lo contrario.-

El aviso apareció publicado en distintos diarios londinenses hace menos de dos años. Una foto mostraba a un simpático perrito con un anzuelo atravesándole el hocico y debajo se leía la siguiente leyenda: …”si no se lo hacemos a un perro, por qué hacérselo a un pez”…
La campaña emprendida por la organización de Gente por un trato ético a los Animales tardó un tiempo en encontrar eco. Pero ahora parece haber llegado su momento: una prestigiosa sociedad científica británica determinó que los peces, aunque no lo parezca sufren horrores al ser pescados. El tema amenaza con convertirse en un verdadero problema de conciencia para los pescadores de todo el mundo, desde los argentinos que despuntan el vicio en la patagonia, hasta los británicos que buscan truchas en el río Ander, 160 Km. al oeste de Londres. Aquella afirmación del escritor inglés Isaac Walton, “Dios no hizo recreación más serena, tranquila e inocente que la pesca con caña”, enfrenta el reto más grande desde que fue escrita en el año 1650.

“Si bien pescar puede parecer divertido, en la otra punta de la caña hay un animal aterrado que lucha por su vida”, contesta Dawn Carr, representante de la rama europea de del grupo Gente por un trato ético a los Animales. La Sociedad Real, una organización científica independiente, parece coincidir con él . su revista oficial acaba de publicar un trabajo de la investigadora Lynne Sneddon , quien estableció por primera vez que los peces tiene receptores del sistema nervioso en la cabeza. Estos receptores responden a “estímulos dañosos”, como los anzuelos, según la hipótesis, con dolor.-
Profundos cambios

Inyectando veneno de abeja y ácido acético en los labios de una trucha, la Dra. Sneddon y otros científicos del Instituto Roslin ( de Edimburgo) descubrieron que los peces exhibían durante cierto lapso “profundos cambios psicológicos y de comportamiento”.
Luego de las inyecciones, los peces “mostraban un movimiento de balanceo asombrosamente similar al que podrían exhibir mamíferos en circunstancias similares”. De acuerdo a los investigadores, también se observó que las truchas inyectadas con ácido acético “se frotaban los labios contra la arena y las paredes de la pecera”.
“esto indica que los peces perciben el dolor”, afirma la Sociedad Real, en una declaración que contradice el saber popular de los pescadores deportivos.
Para defenderse, estos suelen fundamentar su postura de que los peces no sufren en investigaciones anteriores, como las realizadas por el Prof. Jame Rose, de la Universidad de Wyoming (EEUU). Según este investigador, los peces no sienten dolor porque su cerebro es incapaz de esa respuesta.

La Dra. Sneddon jura que este argumento ya puede quedar absolutamente descartado, aunque aclara:- “tal vez para eludir el odio de los 3,8 millones de compatriotas suyos que se dedican a este deporte”- que no esta en contra de la pesca con caña. “No diría que esta actividad es cruel, siempre y cuando el pescador saque al pez rápido, lo sacrifique y lo coma”, dice. “Eso compensa el breve periodo de sufrimiento del pez”

Sneddon sí cuestiona, en cambio, el segundo argumento usado por los pescadores para protestar contra su investigación. “Muchos pescadores me condenaron por usar veneno de abeja. Si ellos me condenan por esto, estan reconociendo que los peces sienten dolor”, asegura.

La investigación de Sneddon generó un coro de rechazos que se propagó a través de las columnas de los diarios, las radios y las discusiones en los barredse Gran Bretaña, donde la pesca es considerada el deporte popular con más adeptos.

“Cuando uno engancha un pez, el pez sale disparado hacia la otra orilla, o se sumerge hacia la profundidad”, opina Rodney Coldron, de la Federación Nacional de Pescadores del Reino Unido. “si hubiera algo de dolor, el pez nadaría hacia el pescador para tratar de aliviar la presión de la caña”, argumenta.

Bruno Broughton, asesor científico de quienes hacen lobby a favor de la pesca, trata de dar un argumento más académico. “En nuestra cabeza hay un neocórtex. Es la parte del cerebro humana asociada al dolor y al miedo. Los peces no lo tienen. Estos estudios dicen que los peces sienten dolor, pero nos responden dos preguntas básicas: ¿Cómo lo sienten? Y ¿Con qué órgano?”.

En algún rincón de la mente de muchos pescadores existe el temor de que los movimientos que luchan por los derechos de los animales logren poner la pesca en el centro del debate. Un debate que podría derivar en restricciones, incluso la prohibición de esta actividad. En Gran Bretaña, por ejemplo, los militantes a favor de los derechos de los animales consiguieron en su momento la suspensión de las cacerías de zorros, amenazaron a científicos que experimentan con animales y hasta bloquearon la exportación de terneros. Los temores de los pescadores, no son entonces, tan infundados. Los indicios que el debate puede entre en este terreno sobran. Y no son nuevos.

Bates de Béisbol

Hace dos años, siempre en Gran Bretaña, militantes disfrazados con máscaras de esquí, rodearon a pescadores en la zona de Cambridgeshire y los amenazaron con bates de béisbol.

Otros activistas por los derechos de los animales enviaron una bomba casera a un negocio de pescado y papas fritas en North Whales. También en 2001, un activista se infiltro en una competencia de pesca que se estaba haciendo en el río Trent (Inglaterra), rompió las cañas de pescar de varios competidores y completó su acto saltando al agua.

Lo peor para los defensores de la pesca es que los activistas se siente ahora más respaldados que nunca para insistir para insistir con que los pescadores deberían abandonar su pasatiempo. En Gran Bretaña el tema ya esta llegando al Parlamento. “El lobby anti- pesca está formado por algunos vegetarianos extremos. Nada que tomemos con seriedad”, jura Martín Salter, legislador laborista. La discusión sigue. Mientras, los peces ¿sufren?.

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