Al mejor amigo no se lo “trata como a perro”

Esta expresión casi despectiva en relación a la especie maestra del amor, nos debe advertir una cosa: no estamos listos como animales a “integrarnos” con otros animales. No voy a ahondar en la cuestión de especies o géneros, sin embargo, cada vez que surge un dilema, aparece la ambigua polémica de la “inteligencia emocional” vs. la “inteligencia racional“.

De una u otra manera, como seres “responsables” tenemos la obligación de asumir la “capacidad” de aprender (y aprehender) qué corresponde de “saber-nos” en un lugar en el mundo. Pero evidentemente cada vez parecemos más despistados.

Habíamos quedado en el artículo “¿Cómo colaborar cuando no sabemos qué es lo que nos pasa?“, en:

  1. empezar por com-portarme como ser-humano,
  2. com-prender que el sufrimiento del otro es una realidad,
  3. y que la com-pasión nos debiera permitir movilizarnos coordinada y simultáneamente hacia una com-penetración y un com-promiso de verdad.

¿Podemos hacer-lo?

Hoy una colega en la oficina me dijo: “hay un perrito a la vuelta que es igual a los que vos rescatás”, y creo que, como aprendí de esta persona, lo primero que advertimos, más allá del desarrollo de una cierta sensibilidad especial para con los animales, es descubrir-nos como sujetos que se atreven o pueden mirar, observar que hay una realidad, y esta es: la de los perros de la calle.

Esta noche tendremos una junta con algunas personas dedicadas al tema “rescate y reahabilitación” de animales abandonados en la vía pública. Esperamos poder resolver los tres objetivos que se hallan pendientes en nuestra sociedad, los cuales nos comprometeremos a exigir al gobierno municipal, asumiendo el papel de ciudadanos dispuestos a colaborar y trabajar en conjunto para resolverlo:
  1. Control poblacional canino y felino en la vía pública. Esto es, como me indicó otro colega, un asunto delicado debido a que parece que los protectores animales nos estamos concentrando en controlar la desmesurada reproducción de animales solamente con la castración preventiva. Si bien justficamos el acto para prevenir enfermedades o sufrimiento innecesario, a la vez, intervenimos con la naturaleza (cada vez más amenazada por el hombre).
  2. Responsabilidad y Eficiencia en el manejo del Albergue de Animales: aquí la cosa se torna turbia cada vez que deben involucrarse gestiones gubernamentales y voluntades de funcionarios, porque aunque parezca ridículo, todavía no se ha llegado siquiera a cumplir con la obra edilicia del Centro de Adaptación y Rehabilitación Animal de San Miguel de Tucumán, mientras que ya se suspendieron los programas tanto de castración como de adopción, con lo que la recolección, rescate, rehabilitación, etc. quedan más que fuera de la agenda política.
  3. Derechos del Animal y aplicación de la Ley Nacional. Si bien Tucumán, o más bien, la capital de la provincia lanzó una Ordenanza para tratar este tema de Albergue y Protectoras, Salud (Gobierno), Ciudadanía, parece que no hay manera de poner en práctica la Ley, y ésto se debe tener muy en cuenta, dado el crecimiento irracional de maltrato a animales, accidentes de tránsito, asesinatos sin justicia, etc., y que desatienden los principios básicos de convivencia en una “civilización”…
  Escudo LPP
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