Tucumán barbárico 4

Esta carta publicada en el matutino local muestra las verdaderas y ocultas malas intenciones de nuestros conciudadanos al respecto de la problemática de seguridad y salud públicas entre animales humanos y no humanos… No es de esperar que asumiera alguna clase de responsabilidad por una situación así, puesto que este método discursivo unidireccional no abre ningún debate en favor de los perros, pero en cierta forma refleja la clase de sociedad en la que nos hemos convertido (o convenido)…

M.·. AL.·.
FUENTE: LA GACETA

«PERROS: Las mordeduras de perros a criaturas ocurridas en estos últimos tiempos despertaron la preocupación de las autoridades de diversas áreas. Ello obligó a tomar medidas correctivas, como la de exigir el uso de bozales a perros de ciertas razas consideradas peligrosas y que se declare la tenencia por parte de sus dueños, a lo que se suma la aún vigente Ley del Perro, sancionada durante el período legislativo 83/87, que poco y nada a sido aplicada. A no dudar que los casos denunciados y que causaron tanta alarma deben representar un 10 % de las mordeduras menores que a diario suceden en la vía pública y que no son denunciadas o difundidas por razones obvias. Basta con transitar en motocicleta o bicicleta por cualquier calle barrial del área metropolitana tucumana para ver jaurías de diversas razas y tamaños que salen al paso mostrando sus amenazantes colmillos. Por otro lado, llegó, quedó y se propagó la moda de los perros, ya sea como guardianes o mascotas hogareñas. Los padres, seguramente, desconocen las múltiples enfermedades que estos pueden transmitir a los niños a través de pelos, saliva, parásitos, garrapatas, pulgas, orina, excremento, sarna, etcétera. Ante estas evidencias, las autoridades sanitarias deberían lanzar agresivas campañas de concientización, advertencia y prevención ante la proliferación de perros que se advierten en mayor medida en los hogares humildes, donde el número de canes supera a la población infantil. Animales estos que, más allá de que estén higienizados y vacunados o no, son propagadores de males endémicos. Aquellos que defienden a ultranza a los caninos antes deberían preocuparse por la salud de los seres humanos como corresponde.

Ysmael Díaz Mario Bravo 247 Banda del Río Salí-Tucumán»
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