Con-ciencia animal…

El primer Holocausto registrado en la literatura es el de Noé, y allí se indica que a D-os le gusta el hedor de los sacrificios animales. Lo curioso es que la tradición Sacerdotal (P) de los primeros libros de Beraeshit parece de una tendencia un tanto vegetariana, tal cual lo indica el autor J. L. Sicre, y a diferencia de los otros dos autores del Antiguo Testamento, en particular los Yahvistas (J).

Mas a partir de ello se cuestionó la autoridad de Caín como preservador de la tradición edénica paterna confrontando la nueva «tecnología trangresora» que inauguraría Abel (que es asesinado por lo que parece un sacrificio de un miembro de su propio rebaño, a lo cual los Padres de la Iglesia le considerarían una vulgar aberración). Las escuelas gnósticas intentaron limpiar el nombre de este hijo del hombre, y en el Evangelio de Judas se llega a leer que Jesús el Kresthos critica el holocausto porque “los sacrificios son para el dios de acá” (presumiblemente Saklas, el consorte de Hysteria).

En fin: mucha info que re-visa los su-puestos. Si el ejercicio es posible, tanto para creyentes, a-teos, filósofos, etc., debe serlo también para todo(s) los demás.

La coherencia es fundamental, y nadie se atreve a cuestinar los basamentos culturales (aquí hasta mítico-religiosos, podría decirse). Valoro el hecho de que en un blog animalero se haya usado un esereotipo para despertar concientización… El problema es que nadie se anima a considerarlos posiblemente equivocados, al igual que cuando nos miramos a nosotros mismos y nos damos cuenta de que no actuamos, sino que re-accionamos.

Artículo original: ¿Es Usted un nazi?

«Querido lector o lectora que aún come animales… ¿qué pensaría si le comparamos con Hitler? ¿Qué opinaría si le decimos que es Usted un nazi? Es posible que se enfade muchísimo, se indigne y piense que estamos locos.

Si además comparamos el holocausto nazi con la situación actual de los animales, esto suele provocar también una enorme indignación. Y si además es usted judío/a o tiene alguna relación con el mundo judío, es posible que lo considere una ofensa personal y nos pida disculpas por semejante agravio.

Sin embargo, no estamos locos ni le estamos ofendiendo en modo alguno. Permítanos que le expliquemos por qué. Y antes, permítanos que le mostremos este vídeo.


Pues sí, queridas lectoras y lectores que aún comen animales, lamentamos muchísimo informarles que Ustedes son unos nazis. Lo son en el sentido de que están colaborando con un sistema nazi. No les culpamos de ello, sabemos que todos hemos sido educados para ello. El mismo autor de estas líneas ha sido nazi tiempo atrás. Pero… ¿de qué otra forma sino nazi podríamos designar un sistema de explotación que mata a 3.000 animales por segundo y a más de cien mil millones de animales anualmente en todo el mundo? ¿Un sistema que, además de la muerte, les causa un lacerante sufrimiento toda su vida en la mayoría de los casos, y la negación de sus necesidades más básicas? ¿Un sistema que causa más dolor del que ha existido jamás en esta Tierra?

Y no, señoras y señores lectores, sean Ustedes o no judíos: no estamos desagraviando a nadie al comparar a una víctima de Hitler con un cerdo en una granja. No lo hacemos porque lamentamos profundamente la tragedia de las víctimas de todos los campos de concentración, los de Hitler y los que existen hoy en día para animales. Y no lo hacemos porque, si bien ambos diferen en muchas cosas, también se parecen en otras: ambos son individuos con capacidad de sentir y de sufrir, y por ende con necesidades, con conciencia de sí mismos, con emociones, con deseo de vivir en libertad y desarrollar su propia vida. Y ninguno de ellos merece ser esclavo de otros, ser despojado de su libertad y de su propia vida, ser humillado y torturado.

Así es, señoras y señores que aún comen animales. Respetamos su libertad y su libre albedrío, por supuesto. Pero es que no sabemos ya cómo decírselo. Están muriendo miles de animales mientras Ustedes leen estas líneas y yo las escribo, y otros millones de ellos están sufriendo en alguna jaula maloliente. No sabemos cómo llamar su atención para que se tomen esto en serio de una vez. Y, créannos, compararlos con Hitler no nos gusta. Y, créannos también, no estamos trivializando ni estamos exagerando.

Les aseguramos que no nos gusta acusarlos. En realidad, les pedimos que traten de no tomarse esto como una acusación, sino como un grito desesperado: el de millones de víctimas que sufren y mueren sin que le importe a casi nadie. Estamos seguros de que, si pudieran ponerse en nuestro lugar, nos entenderían.. Si hubieran visto las cámaras del horror que representan los centros de explotación animal y si pudieran comprender la enorme complejidad fisiológica, emocional y psicológica de cada uno de esos seres explotados, y cuán profundamente pueden llegar a padecer… estamos seguros de que nos comprenderían.

Mientras tanto, supongo que muchas y muchos de Ustedes se seguirán escandalizando y, tal vez, maldiciéndonos al ver este vídeo y leer estas líneas. Lo asumimos. Pero no nos arrepentimos ahora ni nunca de denunciar la injusticia. No nos gusta Hitler. No nos gusta ninguna forma de tiranía, sea del signo que sea. Y no nos gusta para nosotros ni para nadie capaz de sufrir esa tiranía.»

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2 Respuestas a “Con-ciencia animal…

  1. Se me preguntó qué significaba “considerar equivocados a los estereotipos” a loque contesté: «Si, es posible que la frase no esté tan determinante porque a pesar de que trabajo a diario con estereotipos, entre ellos los que asumimos como verdad=convención en un determinado contexto cultural, nunca acabamos de cuestionar lo que nos es dado, aunque aparente significar o ser de lo más inocente como sea posible… Bueno, aquí la cuestión de qué tan inocente somos.
    En mi cita hago referencia al no considerarnos nosotros mismos equivocados, y ello viene a la semejante discusión que se armó al respecto de ser o no ser vegetariano un poco más arriba (en los comentarios de la entrada original)… En verdad que la polémica desatada tiene que poder significarnos algo (a todos). A esta altura creo que lo que nos cuesta es pretender llevar la concientización sin recursos violentos como los que habitualmente usan los antagonistas de siempre. Quizás cuando asumamos -como vegetarianos, o proteccionistas de animales, o pacifistas, o tal como cualquiera que cuestione el stablishment- algo de esto, los demás también comiencen a reflexionar (incluídos omnívoros y carniceros pensantes). Por ahí no les gusta que les digan qué hacer, ¿no? Así que mejor tomarlo con delicadeza al asunto. No vaya a ser que se nos confunda de extremistas, pues si se oliese la sangre a la distancia, quizás tras los cuestionamientos, solo nos cocinen a fuego lento… con lo cual, toda una proposición de cambios de paradigmas, termine como un reclamo más en la a-gnoía (y agonía) de la especie autoproclamada como su-perior… (tal cual lo señala el siguiente artículo

  2. Pingback: #crueldadAnimal y #religionesOrganizadas: el peor de los inventos de la #humanidiosidad | Los Perros Primero·

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