¿Soli(dar)idad? (… o de la comodidad en lugar de la continuidad)

A menudo se discute que el “hacer” algo por los animales implica: una participación activa y comprometida en la web, un voto “positivo” o un “me gusta” en algún social-net, o simplemente un cambio de actitud ante la horrorosa realidad que padecen por la humanidiosidad, pero lo cierto es: ¿éso es hacer?, más bien creo que un “decir que hace-mos“, mostrar-nos, aparentar, simular…

Una enclenque verdad parece estar lejos del esfuerzo voluntarioso que implica la continuidad comprometida con el “hecho” de que la realidad de los “sin voz” está pendiente de nuestra capacidad de-ver-lo-que-lamentable-mente-sucede. No basta con un “¡cuando tenga tiempo, lo hago!”… Creo que lo que se requiere es un certero cambio de mentalidad, que nos permita enfocarnos en una intransigente e incorruptible Cadena de Valores que muestren (no que de-muestren, pues los que pidan éso, deben comprar una brújula de inmediato…), que quienes velan por los Derechos de los Animales, no están locos, ni perdiendo el tiempo, sino con-vencidos de que la manera “de hacer” las cosas en beneficio de ellos -hasta ahora- no marcha nada bien, pues sino ¿por qué del contínuo flagelo del abandono, maltrato e indiferencia?

Testigos de una concientización poco creíble, pues más bien parece una moda entusiasta que un activismo asumido, el país prefiere ante la violencia re-accionar con más violencia, ante la a-culturalidad, levantar garrotes, y ante la estupidez, ver más televisión… mientras los que pierden son aquellos que cuando nadie vé, sufren las consecuencias de la morbosidad y la malicia de quienes, alguno que otro domingo, salen a purgar sus pecados en la parroquia más próxima al domicilio…

Sinceramente cada año que pasa, veo más abandono, y los que sienten un poquito de remordimiento antes de comenter algún crimen contra los DD.AA., escriben o piden que alguien más se haga cargo de su bagage, porque no “pueden” (o no-quieren) tener más mascotas en casa, como si ignorasen que el cambio de espacio, el desarraigo, la felicidad, son temas excluyentes de la autodenominada “especie” superior… Para colmo, de la cantidad de agrupaciones y movimientos sociales que se vieron en la necesidad de reclamar un cambio uniéndose o re-uniéndose para operar como terapias colectivas, solo pocas asumen el compromiso, y las demás le temen a la palabra “organización” porque, quizás, operar adecuadamente acaba siendo un dolor de cabeza que exige tiempo, confianza, fuerza, y por sobre todo: continuidad.

Los cambios son rechazados de cuajo, pero haciendo una que otra cosita bien por vez, seguro se hace posible: pero, ¿se ha trazado un objetivo para dicho cambio? Las improvisaciones son el arte de la argentinidad, y por eso seguimos así; para cuando sorteamos los conflictos de los vínculos humanos, seguro que los animales padecieron otras tantas injusticias que a nuestro pesa, pudimos haber evitado. Entonces: ¿vale la pena re-accionar, o es mejor accionar el cambio aquí y ahora, con un plan en-serio y una motivación genuina que nos posibilite la tan mítica y temida «continuidad»?

La sola buena voluntad no implica voluntariado, y menos aún, fuerza de voluntad… El que piense que hacerle un bien a un animal es solo “pensar en hacer-lo”, puede acabar cometiendo el error de que cuando en verdad el socorrido lo necesite, no haya nadie para auxiliar…

Marco
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Una respuesta a “¿Soli(dar)idad? (… o de la comodidad en lugar de la continuidad)

  1. Me encantó el enfoque dado al tema del proteccionismo. Ser defensora o protectora es estar al servicio de los animales las 24 horas al dia, los 365 dias del año. No “de vez en cuando” “cuando tenga tiempo” “cuando no tenga otra cosa para hacer”. Es un compromiso del corazón, un deseo del alma, una tarea diaria, incesante, un sentir el sufrimiento del “otro”, los animales. Es ir a veces contra toda la estupidez y soberbia humanas de sentirse superiores, más importantes sobre las demás especies. No se engañen mis amigos, somos simplemente una especie mas entre tantas, y debemos respetar el derecho a la vida y bienestar de todos los seres vivos. No se olviden que somos solamente un eslabon en la cadena de la vida, y no precisamente el más importante. Quien maltrata un animal merece ser duramente castigado.

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