… re-flexiones del amor (a los perros)

ActivistaEl único amor posible para los zóon politikón (animales –parlantes– de la ciudad) concientes de que con educar a los niños “no hace falta castigar a los hombres“, es el amor al saber, y ello en contraposición al arte de la politiké: filosofía hecha acto, contemplación hacia la reacción positiva y constructiva de una pólis más adecuada para todos los animales (humanos y no humanos). Y es que con “saber”, se exorcisa la ignorancia (agnoía/amathía), y con ello, se asume lo que nos falta apre(he)nder para respetar la vida en plena virtud de nuestras acciones coherentes… Aquí una manada de activistas de la sabiduría Occidental en una reflexión rápida sobre el êros filosófico durante esta jornada valentiniana que poco cerebro pone al asunto: Bambi Bonnieprimero el vegan Pitágoras, no-el-sabio sino aquel amante-de-la-sabiduría, en consecuencia Arístocles, el definitor del «filó-sofo» pitagórico y el impulso (êros) del conocer, su discípulo Aristóteles, activista que volvió la política un arte imposible para nuestra casta gobernante contemporánea, y finalmente Diógenes, que sentenciaba: mónem orthén politeían einai ten en kosmôi (“sólo hay un gobierno justo: el del universo”), mientras en el ágora honraba a Deméter y a Afrodita cual perro de la calle

“Como Platón lo llamase perro (κυων), respondió: «Dices bien, puesto que me volví a los que me vendieron.»” (D.L. VI, Dióg. 14)

Diógenes de Sínope

Al filósofo-perro de la escuela de los κυνικος (cínicos) le habían preguntado cuál era el animal más peligroso, y éste le contestó que en la selva el león, pero en la pólis el fisco; por lo tanto, re-flexiono: Bonnieasí como el que encadena a su perro desnaturaliza al animal desviándolo de su mansedad, el contribuyente moderno, ante un Estado extorsivo refugiado en un socialismo pseudoeclesiástico, maltrata al prójimo y lo hace padecer su personal “encadenamiento” a las normas de la civilización=sifilización…

Un perro-manso («aplocyón», mote que Laercio aplica al cínico Antístenes) es el resultado de la comprensión, educación e integración y responsabilidad de su tenedor, como del gobernante es la paideia de sus “súbditos”, y la mathémata el fin de la ignorancia: no hay perros malos, hay dueños malos, dicen…

ActivistaCuentan los doxógrafos que Pitágoras escuchó la voz de un amigo muerto en el lamento de un perro que era golpeado por un ciudadano de la pólis, y que ello lo llevó a respetar la vida y justificar la transmigración de las psykaiSociedades secretas, re-ligiones y hasta el gnosticismo, heredaron ese estigma trazado por la compasión de los Orientales ante la vida… Pero es todo una ilusión: nada tenemos, nada poseemos, nada somos… Salvo que como en los fragmentos esotéricos del tutor del gran Alejandro recogidos por Jaeger: “vengamos a encarnar porque así expiamos la culpa de una vida pasada”, no creo que tengamos otra «materia» pendiente.

MikeSi con nuestras ideas “conmovemos” porque actuamos compasivamente, entonces pre-dicar(emos) con el ejemplo, nos resp-onsabilizaremos ante nuestros tratos para con los que «no tienen voz» para reclamar sus derechos, y quizás podamos así de-mostrarles lo equivocados que están en la nebulosa de la “amathía” a los que no respetan vida alguna sobre la pachamama; sin embargo, aún así nos restará mucho trabajo por hacer, muchos edificios por levantar, y muchos templos por re-plantear

«¡Oh, venerable consejera de Dionysos, que te regocijas en las bodas y gozas de las coronas y de los tálamos, Madre de Eros!» Himno órfico a Afrodita

LukeAsí llegamos, si no a un con-venio (o verdad wittgenstiniana), al menos a un lapsus momentáneo de razón, hecho y derecho de la humanidiosidad ante el eón de la Naturaleza, e inconsconciencia colectiva de una realidad patética que construímos con nuestro ego+éros, pues segura-mente no alcanzó a llegar toda la sangre a la cabeza pues, “noviando” la dejamos ocupada en otra[s] cosa[s]… (perdón Lennon, no era mi intención de parafrasearte, ¡pero salió re-don-di-ta! ¡prácticamente socrática!).

«El amor es la ocupación de los desocupados.» (Ἀντισθένης)
ActivistaTodos los pensadores que admiro y he citado más arriba coincidieron en la supresión del fámulus por el beneficio de una sociedad más justa (o al menos, equilibrada), y promovieron lo que hoy sostiene nuestros cimientos sociales (con algunos cuestionamientos de la modernidad, claro), pero sin embargo, desde entonces, una problemática no se logra resolver, y no es precisamente la que versa sobre el amor, sino sobre los perros en las calles de una pólis que persigue el perfectibilismo cultural, tecnológico y hasta especista, olvidándose -como un ciego Eros– de sus con-tenidos

Y quién nos dice, tal vez un protréptico pitagórico nos venga de parabienes -y también al prójimo-, pues tal vez así nos dispongamos a trasnmutar familia por manada, e indiferencia por con-ciencia…

Marco ALbornoz
·.·
Alejandro Magno visita a Diógenes en Corinto por W. Matthews (1914)“Viniendo una vez a él Alejandro y diciéndole: «Yo soy Alejandro, aquel gran rey», le respondió: «Yo soy Diógenes el can.» Preguntado qué hacía para que lo llamasen can, respondió: «Halago a los que dan, ladro a los que no dan, y a los malos los muerdo.»” (D.L. VI, Dióg. 29)
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2 Respuestas a “… re-flexiones del amor (a los perros)

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