“Neuquén modificará la normativa de los perros”

NEUQUÉN (AN).- “Algunos fueron curados, otros se entregaron en adopción o migraron y otros fueron dados de baja”. Así resumió Julián Villar la intervención de la secretaría de Servicios Urbanos en lo que hace estrictamente a la reducción de la población de perros en la meseta.

La interpelación, a la que se presentó sin resistencia, reveló información desconocida hasta ayer. Villar detalló que, tras el brote de leptospirosis, en la meseta hay casi 600 perros menos que el año pasado. La contrapartida es que el último dato, a septiembre de este año, aún quedan 1.166 perros en Colonia Nueva Esperanza. Por eso anticipó que planteará una reforma en el modo de abordar el problema. Presentará un proyecto para, antes de fin de año, modificar la ordenanza que regula la tenencia de perros en la ciudad. La condición de municipio no eutanásico, afirmó, “no se va a tocar”.

Villar no llegó sólo al Concejo. Lo escoltaron los camiones de la secretaría, el gremio de municipales y el gabinete en pleno. La presencia del secretario de Gobierno, Raúl Drobrusín (UNE), resaltó la ausencia de los concejales de su partido, Mariano Mansilla, Alejandra Barragán y Fabricio Cascino. Solo, sólo quedó Francisco Baggio.

Los perros y las carencias de las casi 1.700 personas que viven en la meseta se llevaron gran parte del debate. Villar dio un informe que le llevó una hora y media de exposición. Marcelo Marchetti, presidente de la comisión de Ecología, se tomó un tercio de ese tiempo para fundamentar la interpelación. Se interesó particularmente en la reducción en la población de perros, sobre todo luego de que el funcionario explicara cómo se logró.

“Lo primero fue desratizar”, dijo Villar. Con certificaciones oficiales, demostró que se retiraron más de 4 millones de kilos de basura del lugar, dejando sin comida a “muchos perros que migraron a otros barrios”. Las cerca de 200 esterilizaciones y las adopciones promovidas por la asociación protectora ANCA, aseguró, también bajaron la población canina. A pesar del esfuerzo, no logró convencer a Marchetti, María Angélica Carnaghi y Luis Acuña (MPN) que, también sin éxito, pidieron el detalle de perros sacrificados hasta el momento. Solo le arrancaron un eufemismo, y sin un números, cuando admitió que “algunos fueron dados de baja”.

En mayo y por la emergencia sanitaria, el municipio pidió la excepción a la ordenanza vigente para poder utilizar el sacrificio como un método de control poblacional canino en la meseta. Tras la reacción de las asociaciones protectoras, dio marcha atrás y negó sistemáticamente haber hecho uso de la opción. Casi cuatro meses después, prepara una reforma a la normativa madre, para aplicar políticas a largo plazo. Villar garantizó que no se tocará la condición de municipio no eutanásico.

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