Reserva (o ¿reservorio?)

FUENTE: LA GACETA

Nacieron en la antigüedad con fines recreativos. Un emperador chino ordenó construir el Parque de la Sabiduría hace unos 3.000 años atrás; podían verse serpientes, aves, tigres y siervos, entre otros animales. En el Imperio romano, los jardines zoológicos tenían la función de proveer animales para los espectáculos circenses. Con el paso del tiempo, al aspecto del entretenimiento se sumó el educativo y luego la preservación del medio ambiente. Las reservas ecológicas o naturales se ocupan del mantenimiento y desarrollo de la flora, fauna y vida silvestre del lugar en el cual está emplazada.

El Gran San Miguel de Tucumán tiene la suerte de contar con una de ellas: la Reserva Experimental de Horco Molle (REHM), propiedad de la Universidad Nacional de Tucumán, que está emplazada a 15 kilómetros del centro de la capital, en la zona denominada Lomas de Imbaud. Es un área protegida de un total de 200 hectáreas. De ese total, 18 hectáreas están cercadas y son el hábitat de un gran número de fauna autóctona. Algunos animales están en jaulas especialmente acondicionadas, pero la mayoría se encuentra a cielo abierto.

En nuestra edición, dedicamos un amplio espacio a la labor que se desarrolla en el REHM. Su director explicó que el parque nació como un muestrario de flora y fauna, que servía además de laboratorio de campo para estudiantes e investigadores. A partir de 1993 se le puso el nombre que lleva hoy en día, y sus objetivos cambiaron: la reserva se convirtió en un centro de educación ambiental. La finalidad es que es que en el recorrido de una hora los visitantes adquieran nociones sobre el cuidado del ambiente. Se organizan visitas guiadas, talleres educativos de jornada completa, donde los alumnos aprenden a hacer tareas de vivero. Los talleres son para chicos del nivel inicial, primario y secundario. Los animales llegan a la REHM porque son hallados lastimados, porque la Dirección de Fauna se incauta de ejemplares que vienen de contrabando en viajes; o porque alguien los tuvo como mascota y se arrepintió. A partir de 2007, la REHM funciona además como un centro de rescate y rehabilitación de animales silvestres con el objetivo de devolver los ejemplares a su hábitat natural.

La Reserva de Flora y Fauna de la UNT fue habilitada el 9 de septiembre de 1988, durante la gestión del entonces rector Rodolfo Campero, quien el acto inaugural destacó la colaboración del gobierno provincial y de la Municipalidad de Yerba Buena y se refirió a “la urgente necesidad de la sociedad de atender el equilibrio de la naturaleza y la preservación de las especies regionales”. La idea de contar con un espacio de esta naturaleza fue de Ernesto Padilla que gobernó Tucumán entre 1913 y 1917, y comenzó a concretarse 60 años después cuando en marzo de 1977 se anunció la construcción de un jardín zoobotánico en la zona de la Residencia Universitaria de Horco Molle.

Sería positivo que la Reserva tuviese una mayor promoción turística. Pocos datos e inexactos se obtienen, por ejemplo, en el sitio del gobierno provincial. Del mismo modo, se podría incentivar a la población a que visite la REHM para el aprendizaje in situ de nociones sobre la fauna y flora de nuestra provincia. Sería un paso significativo en el conocimiento de la tierra en la que vivimos y contribuiría a concientizarnos en la defensa y conservación del medio ambiente.

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