“Entró a robar, pero una perra lo mordió y terminó detenido” @LaGacetaTucuman

FUENTE: LA GACETA

Es la más chica de la casa y -aún así- salvó a la familia del ataque de un ladrón, el domingo a la siesta, en una vivienda del barrio Parque Centenario. Pero enfrentarse al delincuente le costó caro y “Juana” recibió varios puntos de sutura luego de su heroica intervención.

Después del almuerzo del “Día del Padre”, Gerardo Aybar se había quedado solo en su casa de Coronel Suárez al 1200. Alrededor de las 15, el joven de 23 años escuchó un ruido extraño que provenía del patio. Intrigado, miró hacia afuera y observó a un desconocido que acababa de saltar la tapia para entrar a robar.

En el fondo también estaba “Juana”, la perra pitbull que adoptó la hermana de Gerardo y a quien la familia define como un animal “manso y tranquilo”. Confirmando la teoría de sus dueños, la mascota no reaccionó hasta recibir la alerta del joven. Y recién cuando Gerardo gritó desde adentro de la casa, “Juana” corrió a atacar al intruso.

El delincuente tuvo que soltar varios pares de zapatillas que ya había guardado dentro de un bolso cuando lo acechó el animal. Ante el temor que suelen generar los perros de esa raza, el ladrón buscó con qué defenderse y agarró lo primero que vio: una botella de cerveza vacía que había tirada en el patio. La partió y con el filo de los vidrios respondió el ataque de “Juana”.

Valentía y fidelidad 

Puertas adentro, Gerardo observaba nervioso la pelea, mientras llamaba por teléfono a la Policía. Al joven lo desesperaba no poder defender a su mascota, pero temía salir y que el delincuente estuviera armado. Sin embargo, “Juana” no soltó ni un segundo al intruso, en un claro acto de fidelidad y valentía.

Pocos minutos después, llegaron los uniformados y se llevaron al individuo, que continuaba enredado con el animal. El ladrón salió esposado de la casa, ante las miradas curiosas de los vecinos, y fue llevado a un hospital para que le realizaran las curaciones correspondientes. Atrás había dejado el bolso con zapatillas que pretendía llevarse y una botella plástica que contenía un pegamento tóxico, según relataron las víctimas.

Todavía en el patio, mientras tanto, “Juana” estaba nerviosa y se lamía las heridas. La perra había recibido varios cortes en la boca, el pecho y las patas, producidos por los vidrios.

En cuanto se retiró la Policía, un veterinario tuvo que trasladarse hasta la vivienda de la familia Aybar para asistir a la mascota. Sus dueños contaron a LA GACETA que el animal recibió cuatro puntos de sutura en la boca y dos debajo de la garganta.

Ayer “Juana” reposaba en su cucha, dopada por los calmantes y los antibióticos que le suministraron, pero rodeada por el afecto de su familia, que estaba agradecida por su desempeño.

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